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jueves, 19 de junio de 2014

Tecnología, el hilo conductor del Escenario Contemporáneo.


A lo largo del camino  recorrido por la humanidad, ha sido testigo del nacimiento, cenit, y posterior ocaso de civilizaciones enteras, sin embargo la gloria y evolución de dichas sociedades siempre estuvieron predestinadas a un destino en el que después de llegar al punto fulgurante de su desarrollo, eran irremediablemente eclipsadas por civilizaciones más grandiosas y legendarias, hemos llegado a un punto de evolución en el que nuestros mismos deseos de progreso y desarrollo nos elevan hacia alturas impensables por nuestros antepasados, alturas que nos hacen cuestionarnos a diario que tan grande será la caída, porque si caemos un planeta entero colapsara, un planeta que lleva sobre sus hombros una civilización unida por los eslabones de una cadena llamada globalización y que cimento sus bases en una revolución nacida hace casi dos siglos que pario el eje sobre el que giran nuestras sociedades completas…La tecnología.
El siglo 19 fue testigo de cómo la revolución industrial cambiaba por completo el eje del individuo, las masas quisieron ser parte del nuevo descubrimiento abandonando a su suerte el trabajo que durante siglos enteros habían desempeñados y volcando toda su atención hacia las grandes urbes con el fin de sacar ellos también una tajada de la maravilla naciente, el éxodo hacia las ciudades no tuvo precedentes atestando por completo aquellas capitales y dando nacimiento a uno de los males en los que nos vemos inversos el día de hoy: la sobrepoblación en las principales ciudades por buscar una mejora de vida, ya no bastaba la agricultura y ganadería para los campesinos el progreso estaba más allá de sus sembradíos, estaba donde  se alzaban como moles de concreto aquellos sueños que se edificaban como la solución de sus problemas.
Así el siglo 20 nos mostró una de los peores rostros de la historia de la humanidad gracias al fenómeno tecnológico y si bien en nuestra civilización la guerra siempre había sido un desconcertante conocido estos nuevos descubrimientos tecnológicos fueron también usados para los eventos más catastróficos y destructivos en los que la naturaleza humana se iba perdiendo entre bombas atómicas. Genocidios, hambre y penumbra, todo este viaje comenzado en la ilustración del siglo de las luces que anteponía la razón a la superstición evaporaba por completo aquello que nos había llevado a ese punto, la razón y soberanía del ser humano como un ser creador lleno de poder.
Gracias a la tecnología llegamos a la luna, y fuimos testigos de esos primeros pasos en el suelo lunar, de conocer el universo hasta fronteras que jamás imaginamos cruzar, la medicina se vio elevada y apoyada por los distintos gobiernos en busca de sanar todos esos males que nos aquejan. Las artes el cine y la música florecieron a un nivel nunca visto gracias a la radio y televisión y la globalización se encargó de unirnos en una sola voz y volvernos protagonistas activos del mundo a través de las redes sociales y en la inmediatez de ser escuchados a través de continentes completos solo con el toque de nuestros dedos, sin embargo un factor decisivo en todo este festín de bondades para el ser humano reside en una brecha que aun ni la tecnología más avanzada ni los medios para llevarla a la masificación han podido sellarla por completo…La brecha digital.
La brecha digital es una de esas barreras en las que tal y como el infame muro de Berlín en el siglo 20, mantuvo dividida en  dos a una  Alemania  desangrada que debería tener los mismos privilegios, nos consume en un pestilente ambiente de desigualdad por el simple hecho de que las grandes potencias no están interesadas en adherir una mayor participación en ese olimpo tecnológico y por ende dejando de lado a todos aquellos países y comunidades en las que no son primordiales sus necesidades tecnológicas, sus necesidades de surgir a la par de sociedades mucho más desarrolladas por el solo hecho de pertenecer al llamado tercer mundo  o por simples políticas gubernamentales obsoletas y lamentables a la hora de incluir a la comunidades mas marginadas.

Ernesto Castillo , Thais Jessurun 

                  




1 comentario:

  1. Excelente interpretación sobre la sociedad del conocimiento y su transformación. 20 puntos

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